La Riqueza del Mar

Written by Admin on September 11th, 2008

Para satisfacer sus crecientes necesidades de alimentos, combustibles y minerales, el hombre ha comenzado a dirigir su mirada hacia los océanos. La ciencia trata de arrancar riqueza de las aguas marinas.

Los océanos que cubren la mayor parte de la superficie de nuestro planeta, contienen mas oro que el de todas las minas existentes en tierra firme. De hecho, las aguas marinas poseen en diversas proporciones la totalidad de los elementos químicos conocidos, unos en gran abundancia como el cloruro sodico o sal común, cuya cantidad total esparcida uniformemente sobre la tierra formaría un manto de unos 135 metros de altura; otros, por el contrario, tan diluidos que, a pesar de su precio elevado, no es rentable su extracción. Muchos mas se encuentran en concentraciones intermedias y algunos, como el magnesio y el bromo, se explotan a escala industrial.

Los océanos constituyen una gigantesca reserva de toda clase de productos útiles para la humanidad; entre ellos, las sales y minerales disueltos no representan más que una parte del total. Los mares suministran a la par de alimentos, energía y minerales, en proporción progresivamente creciente. El avance en el conocimiento de las riquezas oceánicas ha sido en gran parte fruto del trabajo de un grupo de científicos llamados oceanógrafos, que proceden de muy diversos campos, ya que entre ellos, por citar algunas de las especialidades, hay geólogos, geofísicos, químicos y biólogos.

Los geofísicos y geólogos marinos se encuentran interesados en el fascinante problema del estudio de la historia de la tierra, para lo cual es imprescindible el conocimiento de la topografía de los fondos marinos, lo que requiere la preparación de mapas detallados. Estos científicos examinan paralelamente el tipo de rocas y sedimentos existentes en las zonas exploradas, así como la disposición mutua en que se encuentran. Estos datos ofrecen a los especialistas valiosas referencias sobre las alteraciones geológicas que los fondos oceánicos han sufrido a lo largo de la historia de nuestro planeta.

Los sondadores acústicos

La toma de datos necesarios para la construcción de mapas submarinos se efectúa barcos dotados de instrumental adecuado. La tarea presenta una dificultad conocida: la falta de transparencia de las aguas, que hace invisibles los fondos oceánicos de no encontrarse estos relativamente cerca de la superficie. Los oceanógrafos la han soslayado adoptando sistemas de medida basados en los ecos producidos por haces de ultrasonidos, dirigidos hacia el fondo. Los sondadores acústicos no son en modo algunos nuevos ya que comenzaron a utilizarse hacia el año 1922, pero desde entonces han experimentado una serie de mejoras sustanciales, en especial como consecuencia de su espectacular desarrollo y perfeccionamiento durante la segunda guerra mundial. Como resultado de una serie de sondeos sistemáticos, se ha podido comprobar que el fondo del mar es muy accidentado, pues presenta montañas mucho mas elevadas que las terrestres, cuyas cimas emergen a veces formando islas, y simas muy profundas, algunas de las cuales alcanzan profundidades cercanas a los 1.000 metros.

Los sondadores acústicos constan, en esquema de un potente generador de ultrasonido situado en la parte inferior del casco del barco y de un receptor asociado. La medida se suele realizar en forma continua, registrándose los resultados en un grafico, cuya interpretación proporciona información completa sobre el relieve del fondo oceánico en el que el barco realiza el sondeo.

El sondeo acústico adolece del efecto de que es tanto menos preciso cuanto mayor es la profundidad del fondo. Esta circunstancia se debe a la existencia de falsos ecos producidos por bancos de peces y sobre todo a la dispersión del haz ultrasónico a medida que se aleja del emisor, lo que significa que cuanto mayor sea la profundidad de la zona sondeada mas grande será la superficie alcanzada por el haz ensanchado, y las lecturas obtenidas corresponderán a valores medios de zonas cuya extensión puede abarcar varios kilómetros cuadrados. En estas condiciones se pierde, pues completamente la estructura final del relieve.


Durante siglos, los pescadores han usado potentes focos como reclamo para
atraer la pesca a sus redes. Este método se utiliza mucho en el mar de Galilea,
que es muy abundante en pesca, como lo era ya en la época bíblica.


Sondeos sismograficos

Los fondos marinos están recubiertos en grandes extensiones por gruesas capas de sedimentos, que hacen difícil el estudio de las estructuras rocosas subyacentes. Para analizar el tipo, anchura y disposición de los estratos, los oceanógrafos utilizan con éxito el llamado sondeo sismografico, en cierta forma análogo al ultrasónico. El método consiste en hacer detonar pequeñas cargas de explosivos en la superficie del mar, registrando seguidamente la intensidad y retardo de los sucesivos ecos. La medida se basa en que, al llegar la onda sonora procedente la explosión al fondo, comienza a penetrar sufriendo reflexión parcial cada vez que se produce un cambio en la estructura. Teniendo en cuenta que la velocidad del sonido varia con los distintos tipos de rocas, el estudio de los registros de sondeo permite a los geofísicos hacerse una idea bastante exacta sobre la naturaleza de la estratificación y peculiaridades geológicas de los fondos oceánicos.

Las técnicas utilizadas por los oceanógrafos han alcanzado un gran interés en la prospección de petróleo y gas natural en las plataformas continentales. Ambos tipos de combustible fósil tienden a presentarse en bolsas rodeadas de terrenos impermeables, tales como rocas arcilla, e incluso sal, y se han desplazado a puntos relativamente cercanos a los fondos marinos debido a la acción de poderosas presiones.

Los científicos han comenzado modernamente a estudiar los fondos oceánicos de manera directa mediante toma de muestras efectuada de dragas, o de testigos mediante perforadoras submarinas. Estas operaciones se realizan en condiciones adecuadas a bordo de sumergibles capaces de alcanzar grandes profundidades muchos de los cuales están dotados de herramientas adecuadas que permiten la extracción de muestras lo que facilita la exploración minuciosa a gran profundidad.

Los minerales marinos

La exploración según métodos mas primitivos ha conducido tiempo atrás al descubrimiento de minerales valiosos, algunos de los cuales han alcanzado explotación industrial, entre los que se cuentan por ejemplo la arena aurífera de muchos yacimientos costeros, los diamantes, en especial en la costa sudoriental africana, y el estaño en el sudeste asiático.

Con todo, existen acumulaciones minerales submarinas de gran importancia que permanecen aun sin explotar, por no existir sistemas adecuados que permitan su extracción en condiciones rentables. Tal es el caso de los potentes depósitos de fosforita (fosfato calcico) localizados a profundidades inferiores a los 300 metros en las costas americanas, australianas y españolas. La fosforita es un mineral de importancia vital en la producción de abonos fosforados, y su demanda crece a tal ritmo, que es previsible la explotación de dichos yacimientos en un plazo no demasiado largo.

Otros minerales típicos de los fondos marinos son las aglomeraciones o nódulos de manganeso, que contienen, además de este metal hierro, cobre, níquel y cobalto, y que ya fueron descubiertos en distintos lugares del océano hace mas de un siglo. Sin embargo, el problema de su extracción rentable permanece aun sin solución, ya que las acumulaciones de estos minerales se encuentran a profundidades de unos 4000 metros, en cuyas condiciones no son utilizables los métodos convencionales de extracción o dragado. Para esta finalidad se ha pensado utilizar un sistema de grandes aspiradores acoplados a barcos mineros, pero hasta ahora la idea no ha pasado de la fase de sugerencia interesante.

Piscifactorías

Los biólogos oceanógrafos muestran su interés por el estudio de la vida marina, animal o vegetal, particularmente la secuencia de las cadenas de alimentación de las criaturas marinas, así como sus costumbres, en especial las condiciones de su ambiente vital y los lugares y épocas de emigración. Todos estos datos son de importancia capital para las grandes industrias pesqueras que operan a escala mundial, a fin de planificar con efectividad los movimientos de sus flotas en los lugares y épocas más convenientes, con objeto de asegurar una pesca abundante.

Aunque las reservas alimenticias marinas son aun muy importantes, los métodos de captura masiva semejantes a los descritos pueden producir daños irreparables en la fauna oceánica. De hecho muchas zonas marinas se encuentran en el momento presente prácticamente despobladas de peces, debido a una pesca excesiva incluso sin hacer uso de los modernos artificios descritos. Los biólogos marinos han clamado reiteradamente contra los riesgos que implican estos métodos, que amenazan con la extinción de la vida animal en grandes zonas del mar. Ante esta situación, tal vez sea la solución más racional la adopción de un compromiso, estableciendo unas normas de pesca adecuadas.

En efecto, hace varios siglos la humanidad obtenía sus alimentos de forma análoga a otros muchos animales, mediante la caza, aunque mas tarde se paso al cultivo de vegetales y a la crianza de animales ante las muchas ventajas que ofrecía este sistema. Sin embargo, en curioso contraste, la pesca supone aun una forma de captura idéntica a la de los tiempos primitivos, con el aumento de efectividad que suponen las técnicas modernas.

Ante esta peligrosa situación, los hombres de ciencia han hecho ver la necesidad perentoria de cambiar los sistemas en uso. Los peces deben criarse en granjas de la misma forma que se hace con los animales, para lo cual se ha sugerido que bastaría añadir a las aguas marinas los fertilizantes mas adecuados para promover un activo desarrollo de la flora marina, que supone el inicio de la cadena de la alimentación de los peces, y en consecuencia, estos proliferarían en proporción suficiente para compensar las perdidas debidas a la pesca.

La idea expuesta es interesante, y a primera vista no ofrece dificultades insalvables para su realización. Ya tiempo atrás, los chinos comprobaron que podían criarse más y mejores carpas, si se abonaba convenientemente el agua de los criaderos.

Se han realizado hasta el momento algunos ensayos en pequeña escala de repoblación piscícola con resultados variables, unas veces alentadores y otras decepcionantes.

Movimientos de las aguas

Otro factor, exhaustivamente estudiado por los oceanógrafos es el desplazamiento de las aguas marinas, cuyo conocimiento tiene una gran importancia práctica. Por ejemplo, los grandes sistemas de corrientes oceánicas desempeñan un papel fundamental en las costumbres migratorias de un gran número de especies de peces. En este aspecto, los datos más importantes han sido obtenidos en grandes expediciones científicas tales como la del submarino Ben Franklin, que navego en inmersión durante un mes a lo largo de la corriente del golfo, a fin de estudiar su fauna.

Los desplazamientos verticales de los océanos

Los movimientos verticales de las aguas marinas son de gran importancia desde el punto de vista del ciclo vital de la fauna oceánica. Estos desplazamientos de aguas profundas hacia la superficie son debidos a interacciones complejas entre corrientes, y su gran interés radica en el hecho de que esta agua lleva hacia la superficie diversas sustancias básicas para el desarrollo de la flora, de la cual depende, como ya vimos, el de la población piscícola. La existencia de corrientes ascendentes en los mares tiene pues una gran importancia para la industria pesquera mundial, hasta el punto de que algunos oceanógrafos han sugerido la posibilidad de crear o incrementar estas corrientes, mediante la instalación en los fondos marinos de potentes reactores nucleares, cuyo calor daría lugar al establecimiento de intensas corrientes de conveccion. Se ha supuesto que seria muy interesante la realización de una experiencia de este tipo en los ”desiertos marinos”, amplias zonas desprovistas de flora y fauna, pues de tener éxito, seria un camino muy adecuado para su repoblación.

Los oceanógrafos disponen actualmente de una gran cantidad de datos sobre el estado de oleaje de las aguas, en relación con los vientos dominantes y el tipo de costa y fondo marino.

Tanto las naciones en desarrollo como las más avanzadas confían en las inmensas posibilidades de los océanos para satisfacer sus necesidades más inmediatas, en los campos de obtención de materias primas y alimentos.

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