¿Que son Las Celulas Cancerosas?
Written by Admin on September 6th, 2008
Si unas células orgánicas dejan de obedecer a las reglas del crecimiento normal, se produce un cáncer. Aunque al principio hay pocas señales de alerta, el diagnóstico precoz puede tener éxito.
El cáncer se presenta solamente en una minoría de la raza humana. ¿Qué es lo que evita que el resto de los hombres desarrollen la enfermedad? Éste es uno de los misterios más desconcertantes del cuerpo humano.
El cuerpo se compone de tipos diferentes de células que forman las distintas estructuras. Por ejemplo, el riñón está compuesto de células renales especiales, que se encuentran en él y en ningún otro órgano. De forma similar, las células nerviosas se encuentran tan sólo en el sistema nervioso. Normalmente se mantiene esta ordenación y las células permanecen en las estructuras que las originan. Las cutáneas permanecen en la piel y no se aventuran a tejidos más profundos. Si sucediese eso (o fuesen colocadas en la profundidad por el cirujano) no podrían sobrevivir. Cuando se piensa que en cualquier individuo existen millones de células y que todas se comportan de la forma adecuada, quedando confinadas a sus tejidos de origen, se comienza a tener alguna idea de los complicados mecanismos de control que deben existir. No sería sorprendente que fallase alguna vez este mecanismo, dando lugar a unas células “independientes”, que originarían la enfermedad llamada cáncer.
Las células de este tipo son capaces de traspasar las barreras titulares que contienes a las células normales, y acaban por pasar a otras partes del cuerpo, a menos que se las destruya mediante el tratamiento adecuado. Solamente se necesita una célula que no obedezca a los mecanismos de control, entre todos los millones que forman el cuerpo, para que se produzca un cáncer. Aquélla se divide para formar otras, las cuales tienen las mismas características, potencialmente malignas, que la progenitora.
La célula normal se ve al microscopio como una esfera que contiene un fluido gelatinas llamado protoplasma, que en el centro se condensa para formar el núcleo. Esta es la parte vital de la célula, que no puede comportarse normalmente si se produce alguna lesión en el núcleo. Ahí es donde se producen las primeras anomalías que conducen a la producción del cáncer y, por tanto, el contenido del núcleo de la célula humana ha constituido el principal objetivo de todos los investigadores que se ocupan del problema.
El núcleo contiene uno de los constituyentes más importantes de la materia viva: los cromosomas. Éstos o, más exactamente, los genes que los componen, son los responsables de la transmisión de las características hereditarias. Parece que también son capaces de transmitir las características malignas de una célula cancerosa a las descendientes de ella. Desempeñan un papel muy importante en la reproducción celular, tanto que si se producen lesiones importantes en ellos, la célula no puede reproducirse y muere.
La célula cancerosa, vista al microscopio, posee ciertas características que ayudan a diferenciarla de una normal. Con frecuencia el núcleo es mayor y los cromosomas suelen ser anormales, bien en su aspecto, bien en su número (las células humanas tienen habitualmente 46 cromosomas). Aunque éstos son los encargados de transportar los caracteres hereditarios, no hay pruebas de que el cáncer sea hereditario en el hombre.
Clínicamente no pueden detectarse las alteraciones en una célula que anuncian la iniciación de un cáncer. Este hecho no produce síntoma alguno y es invisible a simple vista. Sin embargo, en el cervix o cuello de la matriz si es posible detectar tales alteraciones, mediante un frotis cervical, antes de que las células malignas invadan los tejidos de alrededor. Es lo que se conoce con el nombre de cáncer in situ, y el simple hecho de extirpar las pocas células enfermas produce la curación de un paciente que podría haber sufrido una enfermedad mortal.
Es una desgracia que no sea posible el diagnóstico precoz mediante un frotis cuando el cáncer se asienta en otros lugares. En este caso todo depende de que los primeros síntomas lleven al paciente al médico sin retraso alguno. Tales síntomas se manifiestan en que el grupo de células cancerosas formadas constituyen un tumor pequeño, que es el primer signo que puede detectar el paciente o el médico. El tumor aparece en el lugar donde se produjo la transformación maligna de la primera célula cancerosa. La intumescencia suele ser más dura que los tejidos que la rodean, debido a que las células cancerosas forman masas más compactas que las normales.
Solamente una pequeña proporción de los crecimientos tumorales están formados de células cancerosas. La mayoría de ellos son benignos y no tienen gran importancia. La diferencia entre un tumor benigno y otro maligno estriba en que el primero queda confinado al lugar de origen, mientras que el cáncer puede diseminarse. Un tumor benigno de la piel solamente produce un bulto en la piel, mientras que uno maligno produce una intumescencia similar, pero sus células pueden invadir otros territorios orgánicos. Al microscopio pueden distinguirse unas células de otras. Los tumores benignos pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo.
Las células malignas que se separan del foco original y se diseminan por otras partes del cuerpo pueden dar lugar a nuevos islotes de crecimiento tumoral, los cuales, a su vez, acaso sirvan de fuente de diseminación. Dichas células viajan por el cuerpo a través de los vasos que llevan la linfa a los ganglios linfáticos regionales y, finalmente, al torrente sanguíneo. Cuando alcanzan éste se encuentran con acceso directo a cualquier parte del cuerpo, ya que prácticamente no existe ningún punto del organismo que no tenga la correspondiente vascularización. Sin embargo, ciertos lugares parecen ser más receptivos que otros al crecimiento de las células cancerosas: por ejemplo, los huesos, el cerebro, riñón y vejiga, laringe, mama y testículo.
El cáncer de pulmón es el tipo más común entre los hombres, y su número parece que va creciendo de año en año. Los primeros síntomas pueden consistir en un catarro persistente, pero el diagnóstico definitivo se suele establecer mediante la radiografía de tórax. El estómago es otro órgano que frecuentemente se afecta de cáncer. Dado que los síntomas son vagos, suele hacerse un diagnóstico tardío.
Los métodos convencionales para el tratamiento del cáncer consisten en la extirpación quirúrgica del tumor, o en su destrucción por radioterapia. Solamente tienen probabilidades de resultar definitivos si la invasión tumoral se limita al lugar de origen o, como máximo, a los linfáticos de alrededor. Una vez que las células cancerosas emigran del foco primario y llegan a la sangre, se hace imposible eliminar totalmente la enfermedad por los métodos de que disponemos en la actualidad.
Las causas del cáncer
En 1916, dos científicos japoneses, K. Yamagiwa y K. Ichikawa, pintaron con alquitrán la piel de unos conejos durante cierto número de meses. En los lugares pintados se produjo un cáncer, que al haber sido inducido por un hombre origino un gran interés; hasta entonces se le había considerado como una enfermedad causada por un capricho de la naturaleza. Se sometió el alquitrán a un análisis detallado y finalmente se demostró que su acción cancerigena se debía a una sustancia llamada 3, 4 benzopireno. Desde entonces se han encontrado muchas sustancias químicas de acción similar.
El cáncer inducido mediante agentes químicos no se limita a los conejos. Los deshollinadores del siglo XIX se metían dentro de las chimeneas para limpiarlas, con lo que se cubrían totalmente de hollín, que también contiene 3, 4 benzopireno. Como era de esperar, muchos presentaban cáncer. Desde entonces se ha demostrado que numerosas sustancias químicas empleadas en la industria pueden inducir la enfermedad entre los trabajadores que las manejan. Sin embargo, el cáncer profesional solamente es responsable de un mínimo porcentaje del total, y la gran mayoría de los casos son de origen desconocido. A pesar de ello, con los conocimientos actuales se podría disminuir apreciablemente la incidencia.
Existen experimentos de transmisión de un tumor maligno de un animal a otro, y se ha demostrado que en estos casos son los virus los agentes productores. Sin embargo, en el hombre solamente existe un tipo de cáncer (el linfoma de Burkitt, que se encuentra fundamentalmente en el África oriental), cuyas características hacen pensar que sea debido a la acción de un virus. Parece seguro que la gran mayoría de los canceres humanos no son inducidos por los virus, lo que significa que aquellos no son contagiosos.
Es difícil formular una teoría que explique por que los diferentes agentes acaban por producir el mismo tipo de alteración maligna. Parece que el estimulo inicial productor del cáncer origina una alteración en las enzimas proteicas del núcleo celular. Esto hace que tenga lugar una transformación cancerosa, que se perpetúa al reproducirse la célula. Lo que tiene importancia practica es que si se suprime el estimulo inicial lo suficientemente pronto, el cáncer no se desarrolla.
Consultar sin demora
En la vida ordinaria, todos vivimos rodeados de agentes con una influencia cancerigena notoria. A pesar de ello, el 81 por ciento de las personas mueren por otras causas. Las investigaciones recientes hacen pensar que puede existir una resistencia fisiológica al desarrollo de esta enfermedad. Esto explicaría los casos, no frecuentes, en los que el cáncer permanece latente durante muchos años.
El cáncer no es una enfermedad moderna – se han encontrado ejemplos en los fósiles de dinosaurio y en el Pithecanthropus erectus u hombre de Java, que se cree que tiene unos 500.000 años de antigüedad – pero parece que es cada vez mas frecuente. Sin embargo, algunos tipos, como el cáncer de estomago, han mostrado una disminución importante en los últimos años, hecho para el que no se conoce explicación, quizá se deba a una mejoría en los métodos de conservación de alimentos.
Es de la mayor importancia que el tratamiento del cáncer se haga precozmente, lo que depende de que el paciente consulte a su medico sin demora, en cuanto note algún síntoma sospechoso. No existen síntomas exclusivos los que pueden indicar la existencia de esta enfermedad pueden también ser debidos a procesos de otra naturaleza. A pesar de todo, proporcionan los datos de alarma precoz y por tanto, nunca deben ser descuidados.
El diagnostico de cáncer se suele establecer mediante el examen microscópico de un trozo del tumor. Los rayos X también son útiles para este fin.
El tratamiento se suele basar en la intervención quirúrgica, la radioterapia, o en ambos métodos el objeto de la operación es extirpar el cáncer y los tejidos normales que lo rodean. La complejidad de la intervención dependerá de las estructuras afectadas.
La radioterapia consiste en el empleo de los rayos X para el tratamiento. Las células cancerosas son más sensibles a estos rayos que las normales, probablemente debido a sus alteraciones cromosomicas. Con la radioterapia es posible, cuando las condiciones son adecuadas, destruir el cáncer sin lesionar las células normales de los alrededores. Se emplean unas técnicas complicadas para permitir una irradiación máxima del tumor con una exposición mínima de las estructuras normales. El tratamiento de un tumor localizado, que se extirpa o destruye de forma completa, da grandes probabilidades de curación definitiva.
En el tratamiento del cáncer disenimado se emplean ciertas drogas. Algunas de ellas son citotóxicas, es decir, matan a las células individuales de la misma forma que lo hacen las radiaciones. La dificultad de su uso consiste en las dosis altas que a veces son necesarias para controlar la enfermedad, las cuales pueden originar efectos colaterales indeseables, tales como la disminución del número de células sanguíneas. Las hormonas constituyen otro tipo de drogas que pueden tener éxito en el control del cáncer de mama diseminado. Ciertos tipos de intervenciones quirúrgicas sobre las glándulas productoras de hormonas (sobre todo, la hipófisis y las suprarrenales) pueden producir efectos beneficiosos en el cáncer de mama. Prácticamente son solo los canceres de mama, y solo una parte de ellos, los que son influidos por la terapéutica hormona).
La investigación moderna centra su atención en las características de las células cancerosas e intenta descubrir la forma de movilizar contra ellas a las defensas del propio organismo. Este produce anticuerpos para enfrentarse a las bacterias y virus. Cada vez parece mas comprobado que se producen anticuerpos como algunas células cancerosas, pero parecen ser ineficaces. Por alguna razón, el organismo se resiste a enzarzarse en una guerra civil.
Síntomas de Alerta
- Hemorragia o flujo desusados
- Tumor o engrosamiento en las mamas o en cualquier otra parte.
- Ulcera que no cicatriza.
- Alteraciones en el ritmo de la defecación o micción.
- Ronquera o catarro que persiste durante más de tres semanas
- Dificultad en la deglución.
- Cambios en una verruga o lunar.
Cualquiera que note estos síntomas debe consultar con su medico. La mayor parte de las veces se deben a procesos no cancerosos, pero pueden proporcionar la pista que conduzca al diagnostico precoz de un crecimiento maligno. El tratamiento será tanto más eficaz cuanto mas precoz haya sido el diagnóstico.
